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Felilx Lope de Vega |
Hermoso desaliño, en quien se fía
Cuanto después abrasa y enamora, Cual suele amanecer turbada aurora, Para matar de sol a mediodía. Solimán natural, que desconfía El resplandor con que los cielos dora; Dejad la arquilla, no os toquéis, señora, Tóquese de marfil, garganta hermosa. Para la noche estáis mejor tocada; Que no anocheceréis tan aliñosa Como hoy amanecéis desaliñada. |